De la consola al festival: cómo la música de los videojuegos se ha colado en tu vida diaria
Photo: film "The Unknown War", Public domain, via Wikimedia Commons
Si has pillado a tu padre silbando el tema de Tetris mientras hace la compra, no te asustes: es más normal de lo que crees. La música de los videojuegos ha dejado de ser ese pitido de fondo que sonaba mientras saltabas sobre barriles para convertirse en un género musical con mayúsculas. Y en España, como casi todo, se ha vivido a su manera: con festival, con orquesta y con más pasión de la que cabía esperar.
Del pitido de 8 bits al Palau de la Música
Los primeros compositores de videojuegos no tenían otra opción: la memoria de las máquinas era tan limitada que las melodías salían de tres canales y una ilusión. Lo curioso es que esa limitación forjó melodías potentísimas, temas de quince segundos que se te quedan pegados cuarenta años. Koji Kondo, Nobuo Uematsu o Rob Hubbard demostraron que con poco se podía emocionar mucho.
El salto llegó cuando las consolas empezaron a permitir sonido real. De pronto, los compositores tenían orquestas enteras a su disposición, y el videojuego dejó de pedirle prestadas melodías al cine para crear las suyas propias. Hoy, un estreno de banda sonora de videojuego se anuncia con la misma pompa que el de una película, y las ediciones en vinilo vuelan de las tiendas en cuestión de horas.
España, en primera fila
Aquí la cosa ha pegado fuerte. La Film Symphony Orchestra llena auditorios por toda la geografía con programas que mezclan cine y videojuegos, y eventos como el Festival Internacional de Música de Cine de Úbeda o el SoundTrackfest han dado cobijo durante años a los compositores del medio interactivo.
Detrás del telón hay nombres que conviene conocer.Cris Velasco, de raíces españolas, ha firmado música para sagas de terror y acción de nivel mundial.Oscar Araujo revolucionó la escena con su trabajo para la serie animada de Castlevania, un barroco épico que sorprendió a medio planeta. Y en el ámbito nacional, estudios y compositores independientes, del tamaño dePenumbra o los que pueblan la escena barcelonesa y madrileña de juegos indie, están demostrando que la música de autor español en videojuego tiene un nivel altísimo.
A esto súmale un fenómeno puramente ibérico: las orquestas de videojuegos en directo. No hay ciudad mediana que se precie que no haya programado alguna velada de 'música de videojuegos a la orquesta', y las entradas se agotan con familias enteras: el hijo por Zelda, el padre por Metal Gear, y la abuela porque le dijeron que íbamos a ir 'a ver música'.
Chiptunes en la pista de baile
Lo que nadie vio venir es que el sonido retro fuera a convertirse en una estética musical propia. El chiptune y el synthwave han empapado la música electrónica de los últimos años, y ya es habitual escuchar esos arpegios de 8 bits en fiestas, anuncios y playlists de gimnasio. Grupos y productores españoles de la escena electrónica llevan años reivindicando el sonido de las máquinas recreativas como parte de su ADN sonoro, y los bares de barrio que antes ponían los éxitos del verano ahora tienen playlists con ecos de NES sin que nadie se queje.
Y sí: hay quien ha puesto el tema principal de su juego favorito en su boda. Pregúntale a cualquier DJ de bodas de los de toda la vida y te contará que cada vez le piden más 'lo de aquella canción de un videojuego, no sé cuál'.
Cómo montar tu propia banda sonora de partida
Si quieres llevar la música de tus juegos a tu día a día, aquí va una receta sencilla:
- Para trabajar o estudiar: los temas ambientales de juegos como Journey, Abzû o los de exploración tranquila son perfectos. Sin letra, sin sobresaltos, concentración instantánea.
- Para entrenar: sintetizadores puros. Doom, Hotline Miami o cualquier cosa con synthwave te pondrá a cien en segundos.
- Para viajar o conducir: los temas de carretera de los juegos de mundo abierto, tipo Forza o los westerns sonoros de Red Dead Redemption, hacen que cualquier trayecto por la A-6 parezca épico.
- Para relajarte: los soundtracks de Stardew Valley o Animal Crossing son la equivalencia musical de una infusión antes de dormir.
Las plataformas de streaming están llenas de listas oficiales por género y estado de ánimo, así que no hace falta que seas un erudito: busca 'video game music' y deja que el algoritmo haga el resto.
Una maleta sonora que crece contigo
Al final, la música de los videojuegos tiene algo que ninguna otra banda sonora puede ofrecer: la tuya. No es solo una melodía bonita, es el recuerdo de la tarde que pasaste pegado a la pantalla, del nivel que no podías superar, del amigo con el que te lo pasaste. Cada tema es un billete de vuelta a un momento concreto.
Y eso, querido lector, es una maleta que no pesa, no ocupa en el aviso de cabina y cabe entera en tu reproductor. Ponte los auriculares, dale al play y prepárate para viajar sin moverte del sitio.